La semilla no puede saber lo que va a pasar: nunca
ha conocido a la flor y ni siquiera puede creer que
contiene el potencial de transformarse en algo
semejante,en una hermosa flor. El viaje es largo, y
siempre resulta más seguro no emprendrelo porque
el camino es desconocido, nada está garantizado. Mil y uno
son los riesgos del trayecto, muchas son las trampas; y
la semilla está segura, escondida dentro de su dura coraza.... |
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